viernes, 12 de octubre de 2012

Sonrisas

Si bien es cierto que los dramas y las tragedias son partes importantes e inevitables de nuestro día a día, nadie nos ha dicho que no esté en nuestra mano tomarnos el resto con el mejor humor posible, ¿o no es cierto? =)

Mucha gente sabe que hay estudios que lo demuestran: sonreir es bueno para nosotros, para nuestra salud, para nuestro entorno, en definitiva, para la vida en sí, pero luego las personas no están tan susceptibles a dejarse llevar por el sentido común. ¿Qué es lo que pasa? Que se enfurruñan, se amargan, se enfadan y, finalmente, se ponen tristes. Y desde aquí lanzo mi guante, mi granito de arena, mi aportación... ¿Para qué? ¿Realmente te compensa? Si tanto lo quieres o lo deseas, lucha por ello; si no puedes hacer nada, ten la madurez de aceptarlo y asumirlo. Pero nunca te olvides de poner una sonrisa en la cara =)

Como a mí me gusta ilustrar con ejemplos propios las cosas que digo, no me voy a ir muy lejos. Esta semana durante unas conferencias a las que fui con unos amigos, tuve la suerte/mala pata/destino/fortuna (llamadlo como queráis) de ser víctima de un ataque de risa. Lo gracioso de la situación es que me pasó durante una ponencia y no sabía como controlarlo. Mi cuerpo se agitaba con pequeños botes, las lágrimas me corrían por las mejillas como hacía tiempo que no pasaba, mis mejillas estaban rojas a punto de echar fuego... y todo esto intentando hacer el menor ruido posible. Parece que se pasa mal, pero queridos amigos, compañeros y lectores varios, les confieso que ha sido uno de los mejores momentos que he tenido en las últimas semanas =)


You're Never Fully Dressed Without A Smile

miércoles, 3 de octubre de 2012

Batacazo electoral

Ya he mencionado más de una vez el peligro que tienen las expectativas en nuestro día a día. Muchas veces te exaltan cuando se cumplen, pero en otros casos, del batacazo no nos libra nadie. Y, en esta ocasión, yo soy de los del segundo grupo.

Muchos años después, superados los traumas de la infancia y con unos toques de fobia social (estamos trabajando en ello...) decidí que era hora de sacudirme las telarañas y enfrentar a mi coloso particular: el público y, en este caso, el cargo de delegado de clase. No es que tuviera muy buenas experiencias en el pasado con el tema, de hecho más de un buen disgusto me costó. Pero con los años uno se vuelve más cauto, más organizado y más sabio, lo suficiente para saber cómo moverse en la universidad y los botones que se deben pulsar (y si me apuran, hasta el grado de presión que se le debe infligir)

Durante todo este período, me complace anunciar que no estuve solo. En el principio me mostraba más reticente, me alejaba del tema, pasaba sobre él de puntillas... (mecanismos de defensa, capítulo 102) No obstante, y con un empujoncito de mis amigas R y B (sobre todo), decidí que ya era hora, que era mi hora. Además, creo que mi sistema al grupo en general le beneficiaría enormemente, por los conocimientos previos de la institución que tiene un servidor, el manejo con los cronogramas y los equilibrios que he hecho a la sombra con los horarios. Tras los consejos de D, S y M, unidos al apoyo de P, I y R, no tenía ya lugar para esconderme. Me tocaba dar la cara...

Y eso fue lo que hice hoy, el día de la elección del Prefecto de la clase. Tras un discurso sin preparar, donde los nervios jugaron más de una mala pasada, mi momento frente al temido público llegó y pasó, fugaz, como tirar de un esparadrapo en un solo gesto. Hay que mejorar las técnicas de discurso en público, me lo repetiré hasta interiorizarlo y personalizarlo de una vez por todas (dadme un tiempo, un poco de consideración) Tras el recuento de votos, no fue suficiente para optar al cargo. Pero hay 11 gracias muy especiales que tengo que dar por la confianza que me dieron con su papeleta. A los que ya se las he dado en persona, se las reitero, y a los que no pero por casualidad me leen, también. Gracias miles.


"Dedicado a mis directoras de campaña, que tanto lucharon por un futuro mejor para la clase"




martes, 2 de octubre de 2012

Un café entre tú y yo

Antes de comenzar con la entrada propiamente dicha, me gustaría recalcar el hecho de que soy consciente de que debería haber estado publicada mucho antes (tanto como el fin de semana pasado) y que las sorpresas se hacen esperar a veces más de lo que nos gustaría, pero aferrándonos al refranero popular: "más vale tarde que nunca", ¿verdad? =)

No podía creer que ese sábado hubiera llegado. La verdad que cuando estás alrededor de un año esperando para tomar un café con alguien (que se dice pronto), las expectativas pueden desbordarte de manera que no te esperas (precaución pequeño corazón) Salí temprano de casa, portátil en mano, para no llegar tarde. Iba enfrascado en mi música, con pasos de baile apareciendo sin cesar en mi cabeza, arropado por el calor de la tarde de un otoño que, de momento, comienza tímido su andadura por la estación. De camino por el parque, me dio por atravesarlo. No me pude resistir a ese pasillo de bambú y a que se me escape alguna que otra sonrisa en el proceso (ahora que lo pienso, fue un momento muy zen, muy de conexión naturaleza-uno mismo)

Y con una puntualidad inglesa que me dejó de lo más sorprendido, llegué al punto de encuentro. Imaginad cual fue mi reacción cuando vi que ella, mi querida D, estaba ya esperándome allí. Me recibió con una de las sonrisas más sinceras que recuerdo en los últimos años (dejemos la hipocresía y las dobles caras para otra entrada, que ya le voy teniendo ganas...). Y así dio comienzo una puesta al día mutua sobre las novedades en nuestras vidas. Tirar de retrospectiva y disco duro emocional puede ser algo amargo, ¿qué mejor que suavizar el momento con un café bien dulce y ver tu propia mirada reflejada en unos ojos que no pierden hilo de lo que vas contando? Bienvenidos al maravilloso mundo de la retroalimentación positiva, los refuerzos y las mejoras en las relaciones sociales (De nada por el consejo)

En un santiamén, se nos pasó la tarde, entre confesiones y cafés, entre risas y escalofríos, entre un dulce y un vaso de agua ausente, pero lo más importante, entre ella y yo, o como me consta que prefiere, entre tú y yo. Quiero que sepas que espero con entusiasmo nuestro próximo encuentro, y que espero que no se demore un año =)

"Con todo mi cariño para D, por devolverme parte de esa inspiración dormida"





domingo, 23 de septiembre de 2012

Primeros Pasos (de nuevo)

Bueno pues así casi sin percatarse uno, llega la primera semana de clases y pasa volando. Volver a empezar y encontrar todo en su lugar es una sensación muy compleja de explicar. Todo sigue igual, el camino hacia las puertas, los bancos, los árboles, el aula, pero sin embargo todo ha cambiado...

El campus se ve con otros ojos cuando dejas atrás el primer año. Tras los primeros meses, el período de adaptación puede darse por concluído, pero cuando vuelves al curso siguiente, el cosquilleo que se siente hace que tengas una actitud diferente, más madura, más de "este es mi sitio y lo sé". Creo que es una de las mejores sensaciones que se pueden tener, la protección del hogar o el sentimiento de pertenencia.

Algo más cálido que el abrazo metafórico de unos muros de piedra y la vegetación es el reencuentro con caras conocidas. Vuelves a ver a compañeros, recuperas relaciones, y de paso tanteas el ambiente para encontrar nuevos rostros. Habrá que estar pendientes para comprobar que lazos pueden forjarse en esta etapa que comienza, por ahora la cosa parece de lo más interesante. Aunque, nada como los amigos. Pasar el verano con ellos es una cosa, pero volver a vivir las aventuras del día a día juntos, es algo fantástico.

Nos esperan muchos meses de batalla, trabajos que entregar, investigaciones que realizar y pruebas que superar. Pero sé que con ellos todo será mucho mejor. Mientras tanto... ¡¡Bienvenidos a Segundo de Psicología!!


martes, 11 de septiembre de 2012

Inconformismo

Como cada septiembre, la vuelta a la rutina es algo casi inevitable. Pero si no te paras a pensar el modo en el que has vivido tus vacaciones, prácticamente no te percatas de las ganas que tienes de volver o de salir corriendo lo más lejos posible.

En mi caso, las ganas de empezar de nuevo se han vuelto una necesidad más que otra cosa. El verano se ha extendido demasiado, hecho bastante comprensible si empiezas tus vacaciones a un 28 de mayo. Siempre te queda la incertidumbre de estar esperando los resultados de tus últimos exámenes, lo que suele traer de cabeza a un servidor a más de uno, pero ya estás "liberado", sin la obligación de tener que estar este día a esa hora en aquel aula.

Algo que me ha quedado bastante claro es que nunca llueve a gusto de todos y que la vida tiene cierto sentido del humor kármico de lo más interesante. Realmente yo no tendría que estar escribiendo esta entrada ahora, sino en la presentación de mis nuevas asignaturas o posiblemente saliendo y compartiendo recuerdos estivales con mis compañeros y amigos. Pero no. Cuando están todas las facultades reuniendo a sus alumnos y novatos universitarios, en la mía solo está la presentación de los de primero, teniendo el resto que ir a partir del próximo lunes porque necesitan nuestras instalaciones para las pruebas de acceso de septiembre. Eso lo único que significa es que se alargan más unas vacaciones a las que estoy deseando ponerle fin. Y no porque me lo haya pasado mal precisamente, todo lo contrario, han sido moviditas. Sino porque ya es hora de volver a centrarse, de afrontar nuevos retos, de levantarse para volver al juego y de vivir las mil y una aventuras que nos tenga preparadas el día a día.

Feliz vuelta al "cole" a aquellos que empiezan hoy y paciencia para aquellos que, como yo, están deseando volver.

sábado, 18 de agosto de 2012

Sueños

Pocas veces nos paramos a pensar en lo común que puede ser la expresión "dulces sueños" y lo poco que la valoramos. Pero no nos percatamos hasta que su alter-ego tiene la desfachatez de colarse en el subconsciente y consigue sacudir nuestro sistema nervioso de arriba a abajo con un simple vaho. Me refiero, como ya supondrán, a las pesadillas.


Como los medicuchos me enseñaron, después de comer entramos en un período llamado postpandrial, en el que nos aletargamos, nuestra actividad metabólica disminuye y es más fácil quedarse dormido que escuchando una conferencia sobre la influencia del cambio climático en la reproducción de las hormigas africanas. Pero una vez que el cuerpo cae en manos de Morfeo, ya es nuestra mente la que toma el control, el subconsciente se libera y hace de las suyas.

Cuando te sorprende con fantasías inesperadas, unicornios voladores, encuentros gratificantes o tórridos momentos sexuales con quien menos te lo esperas (sí, no me vengan ahora de santurrones que Freud nos tenía calados a todos oiga...), la sensación con la que despiertas es agradable, incluso extraña si estamos muy impresionados, pero en líneas generales, bastante llevadera.

El problema está cuando nos vemos atrapados en una "pesadilla en bucle". La denomino así porque lo que vives durante el sueño es la situación de despertarte una y otra vez, pero no salir de la pesadilla, sino caer en una peor. Entonces la agonía, el desasosiego y la angustia son los que toman el control. Te quedas paralizado, presa del pánico y de la incomprensión pensando en porqué no despiertas, hasta que tras varios ciclos lo consigues.Y a pesar de que pueda parecer que tras lograrlo te sientes victorioso, con lo que te quedas hasta un buen rato después es con un mal cuerpo que no les quiero ni contar.

Mi consejo, tras haberlo pasado, es que no le toquen las narices al subconsciente y tengan cuidado con los botones que activan sin darse cuenta. Pueden acabar demonizando a un amigo, a un amante secreto o a un familiar y pasar un rato tan desagradable que no se lo deseo a nadie.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Escapada sureña

Parece que al final las entradas de agosto se me estaban resistiendo, pero más vale tarde que nunca, ¿verdad? Tras un ligero rifi-rafe con las musas, el cual todavía no está solventado del todo, saqué un momento para comentar una ligera escapada. Como muchos saben por entradas anteriores, a pesar llevar más de dos meses de vacaciones (que se dice pronto), con esto de la mudanza no he tenido tiempo ni para planear ni para irme a ningún lugar de vacaciones (ay, que lejano se me antoja aquel interrail de hace un año... nostalgia...)

No me cansaré de repetir que una de las mejores recompensas que me ha traído el cambio de carrera es la maravillosa gente con la que me he encontrado. Cuando nos juntamos, la imaginación se dispara, empiezan a surgir planes a raudales y es raro que no se escuche un: "Ey chicos, pues tenemos que ir a..." o "Pero quedamos y lo hacemos, ¿vale?" (Nota: si nos lo pasamos bien cuando organizamos el plan, imaginad cuando es improvisado...)

Tal y como nombré a mi querida N en nuestro momento de danza, tengo que nombrar ahora a B, a R y a D porque con ellos emprendí estas mini-vacaciones. Fueron dos días que nos supieron a poco, pero bastante intensos. ¡¡Qué se puede esperar de un viaje, que empieza con olvidos de ropa y excursiones por carreteras desconocidas buscando como volver a la autopista!!

Cuando ya pensábamos que el tema de orientación estaba solucionado, empezó la odisea de "¿y cómo llegamos al hotel?" a la vez que lo veíamos a una distancia bastante próxima (lo que aumentaba la frustración por momentos) Y tras pasar dos veces por la calle, vemos un gran cartel, con flecha incluída, que nos indicaba el nombre y la dirección. En otro momento, situación o con otra gente el "tierra trágame" hubiera sido brutal, pero lo único que se escuchaba en la calle eran nuestras risas y reproches dignos de una reina del drama (es lo bueno de vivir aventuras con tus amiguis)

Y así pasaron dos días, entre agua salada y con cloro, paseos al atardecer y descubrir nuevos comercios con rebajas y productos que no son de este mundo (donde volveré algún día sin falta...) Pero, sin ninguna duda, sin ellos no hubiera sido lo mismo. Gracias cHHicos.